La tensión arterial se da con dos cifras: la sistólica del latido y la diastólica entre latidos. Para clasificar cuenta siempre la peor de las dos — 128 sobre 95 no es una tensión normal por mucho que la primera cifra lo parezca.
Las guías europeas consideran óptimo por debajo de 120 sobre 80 mmHg. La hipertensión empieza en 140 sobre 90 medida en consulta; en automedida en casa el umbral baja a 135 sobre 85, porque allí los valores salen de media más bajos.
Por qué en casa se aplican otros umbrales
En la consulta muchas personas dan cifras más altas que en su casa: es el efecto de bata blanca. Por eso los umbrales de la automedida están cinco mmHg por debajo, y por eso una única medición en consulta no basta para diagnosticar.
También existe lo contrario, la hipertensión enmascarada: valores normales en consulta y altos en la vida diaria. Ambas cosas explican que las guías pidan automedida durante varios días o un registro de 24 horas antes de tratar.
Presión diferencial y presión media
La presión diferencial es la resta de las dos cifras y describe la elasticidad de los grandes vasos. Sube con la edad, porque la aorta se vuelve más rígida; por encima de 60 mmHg se considera un factor de riesgo propio en personas mayores.
La presión arterial media se estima como la diastólica más un tercio de la diferencial. Describe la presión a la que realmente se perfunden los órganos, y por eso es la magnitud de referencia en cuidados intensivos.