No existe un único «peso ideal». Las fórmulas al uso vienen de épocas y propósitos distintos —una de la estadística de las aseguradoras del siglo XIX, otra del cálculo de dosis de medicamentos— y por eso dan cifras diferentes para la misma estatura.
Lo útil de ellas es el intervalo que dibujan entre todas. Enseña en qué franja está un peso que a esa altura no llama la atención, y lo ancha que resulta esa franja en realidad.
De dónde salen las fórmulas
Paul Broca enunció en 1871 la regla más simple: el peso normal en kilos es la estatura en centímetros menos 100. El peso ideal queda un 10 % por debajo, y un 15 % en el caso de las mujeres. Es tosca, pero se hace de cabeza.
La fórmula de Devine se creó en 1974 para dosificar fármacos que dependen de la masa magra. Parte de 50 kg a 152,4 cm y añade 2,3 kg por cada pulgada adicional; en mujeres arranca en 45,5 kg.
Lo que las cifras no ven
Ninguna fórmula conoce la complexión, la masa muscular ni la edad. Dos personas de la misma estatura pueden separarse quince kilos y estar ambas sanas: lo que decide es cómo está repartido el tejido, no el número de la báscula.
Por eso el intervalo de IMC entre 18,5 y 24,9 es el dato más honesto: no afirma un punto exacto, sino una franja que a 1,72 m ronda los veinte kilos de anchura.