El sueño avanza en ciclos de unos noventa minutos: sueño ligero, profundo, REM y vuelta a empezar. Despertarse al final de un ciclo cuesta mucho menos que hacerlo en pleno sueño profundo.
Por eso la calculadora coloca las horas en saltos de noventa minutos y añade delante el tiempo que se tarda en dormirse. Un adulto suele necesitar cinco o seis ciclos: entre siete horas y media y nueve.
Noventa minutos es una media
La duración real del ciclo va de ochenta a ciento diez minutos y además cambia a lo largo de la noche: el sueño profundo se concentra en los primeros ciclos y el REM en los últimos, ya de madrugada.
De ahí que esto sea una sugerencia y no una medida exacta. Importa más mantener horarios parecidos toda la semana —fines de semana incluidos— que acertar el minuto.
Cuánto sueño hace falta de verdad
En adultos, el intervalo en el que la mayoría descansa bien va de siete a nueve horas. Los adolescentes necesitan de ocho a diez, los escolares de nueve a once, y en la vejez el sueño se vuelve más ligero y fragmentado sin que baje la necesidad.
La señal más fiable de que falta sueño es la somnolencia diurna. Quien da cabezadas sentado y en reposo tiene un déficit, diga lo que diga el reloj.