Calculadora de tablas de madera

Calcula cuántas tablas, metros lineales y metros cúbicos de madera necesitas, con junta, merma y precio.

Poractualizado el

Metros cuadrados del suelo, sin sumar la merma: eso se hace después.

Ancho nominal, el del catálogo. No incluyas aquí la junta.

Largo comercial de la pieza, por ejemplo 4 m. Las tablas se compran enteras.

Grueso nominal, el que se factura. Una tabla cepillada mide un par de milímetros menos.

Hueco que se deja para que la madera se hinche. Con 0 el cálculo sale a tope, tabla contra tabla.

10 % para un rectángulo sencillo; 15 % o más si hay recortes, pilares o colocación en diagonal.

Precio de tarifa por m³. Si lo dejas en 0, el coste sale 0 y el resto se sigue calculando.

44 tablas, 0,5914 m³ en total, por 473,09 €. Sin margen de corte serían 160 metros lineales.

Tablas a comprar
44
Metros lineales de tabla
160
Metros cúbicos de madera
0,5914
Coste de la madera
473,09 €
Hileras de tabla
Paso de colocación 125 mm: la junta ocupa superficie igual que la propia tabla. Con el margen de corte salen 176 metros lineales.

Con 20 m² que cubrir, tablas de 120 mm de ancho, 4 m de largo y 28 mm de grueso, 5 mm de junta y un 10 % de merma, la calculadora devuelve 44 tablas, 160 metros lineales de tabla, 0,591 m³ de madera y, a 800 € el metro cúbico, 473,09 €; esas tablas se reparten en 40 hileras. Cambia cualquiera de los siete datos y los cinco resultados se rehacen a la vez, sin pasar por el papel ni por la hoja de cálculo.

El dato que más despista es la junta. El paso de colocación no es el ancho de la tabla, sino el ancho más la separación: 120 más 5 son 125 mm, y por eso en veinte metros cuadrados entran 160 metros lineales y no los 167 que salen si se olvida el hueco. El segundo despiste está en el volumen: se factura por la escuadría nominal del catálogo, y una tabla cepillada mide un par de milímetros menos de lo que dice la etiqueta.

La junta que se olvida y el suelo que se abomba

La madera trabaja de por vida: absorbe humedad y se hincha, sobre todo en sentido transversal a la fibra, donde el movimiento se mide en porcentajes y no en décimas. Un entarimado colocado a tope, tabla contra tabla, no tiene sitio adonde crecer, y la primera lluvia seria lo levanta por el centro o le arranca los tornillos. La separación de unos milímetros es el sitio que se le reserva a ese movimiento, y además deja escapar el agua en lugar de encharcarla entre canto y canto. Por eso el campo de junta está en la calculadora al mismo nivel que el ancho: influye en el resultado tanto como él.

El efecto en la compra es directo. Con tablas de 120 mm y 5 mm de hueco, cada pieza ocupa 125 mm de suelo, así que veinte metros cuadrados se resuelven con 160 metros lineales; quien calcula a 120 mm pide 167 y se queda con siete metros de sobra que nadie va a colocar. El error va en la dirección buena, sobra madera, pero también sobra dinero. Y al revés: subir la junta de 5 a 10 mm baja los metros lineales a 154, porque cada tabla cubre más superficie útil aunque esa superficie sea aire.

Grueso nominal, grueso real y la factura

Los metros cúbicos salen de multiplicar largo, ancho y grueso de cada tabla comprada, y el grueso que hay que escribir es el del catálogo: el nominal. Una tabla vendida como 28 mm sale del aserradero con ese grueso, pero si va cepillada llega a la obra con 25 o 26 mm reales, mientras que la factura se sigue emitiendo por la escuadría nominal. Si introduces el grueso medido con el calibre, el volumen queda por debajo del que aparecerá en el albarán y el coste sale corto. Las escuadrías comerciales y la tolerancia entre medida nominal y medida real están normalizadas: en España las publica UNE — Asociación Española de Normalización, que adopta las normas europeas del CEN — Comité Europeo de Normalización.

El cepillado también se lleva un par de milímetros del ancho, y ahí aparece una limitación que conviene tener presente: la calculadora usa el mismo ancho dos veces, para el paso de colocación y para el volumen. Si quieres afinar, calcula con el ancho real, que es el que de verdad cubre suelo: con 118 mm en lugar de 120 salen 45 tablas y no 44. El presupuesto se hace después sobre esas tablas y con la escuadría nominal, porque es la que se factura: 45 piezas de 4 m por 120 y 28 mm son 0,605 m³, es decir 483,84 € en vez de 473,09 €. Es la distancia entre lo que pisas y lo que pagas.

Merma, tablas enteras e hileras

El 10 % de merma que viene por defecto sirve para lo que casi nunca es un suelo: un rectángulo limpio, sin recortes, con las tablas paralelas a un lado. En cuanto hay que rodear un pilar, esquivar la boca de una arqueta, colocar en diagonal o rematar contra una pared que no está a escuadra, cada corte deja un trozo demasiado corto para reaprovechar y el 10 % se queda justo; con formas complicadas se trabaja con un 15 % o más. Si el largo de tabla es múltiplo exacto del lado de la superficie, en cambio, la merma real puede ser menor que la que reserves.

Conviene leer los resultados en el orden en que se calculan. Los 160 metros lineales son los que cubren la superficie neta, sin merma; sobre esa cifra se aplica el porcentaje —176 metros con el 10 %— y solo entonces se reparte en piezas de 4 m, redondeando hacia arriba, porque en el almacén no se corta media tabla. De ahí las 44 tablas, y de esas 44 tablas enteras salen el volumen y el precio: 0,591 m³ y 473,09 €. La merma, por tanto, ya está pagada en el presupuesto. Las 40 hileras dicen cuántas filas van a quedar a la vista: 40 por 125 mm son cinco metros de ancho por cuatro de largo.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos milímetros de junta hay que dejar?
Depende de la especie, del contenido de humedad con el que llega la tabla y de si el suelo está a la intemperie. En exterior se suele trabajar con unos 5 mm entre tablas de ancho corriente. Si la madera llega muy seca, se hinchará en invierno y la junta se cerrará; si llega húmeda, encogerá y el hueco se abrirá. El proveedor de la partida es quien mejor puede afinar el número.
¿Pongo el grueso nominal o el que mide el calibre?
El nominal, el que figura en el catálogo del proveedor, porque es el que se factura. Así el resultado en metros cúbicos y en euros corresponde a lo que va a aparecer en el albarán. Si mides una tabla cepillada verás uno o dos milímetros menos: esa madera se perdió en la cepilladora, pero está cobrada igual.
¿El coste incluye ya la merma?
Sí. El porcentaje se suma a los metros lineales antes de repartirlos en tablas, y el volumen se calcula sobre las tablas enteras que hay que comprar, no sobre la superficie del suelo. Con los datos del ejemplo se pagan 0,591 m³ y en el suelo quedan unos 0,54. Lo que no entra en la cifra son los tornillos, los rastreles ni el transporte.

Fuentes

Cifras vigentes en 2026. Los resultados son orientativos y no sustituyen a una asesoría laboral o fiscal.

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