La pintura necesaria es la superficie dividida entre el rendimiento y multiplicada por el número de manos. El rendimiento viene en cada bote y se refiere a una mano sobre un soporte liso ya preparado.
Justo esa condición se cumple pocas veces. El gotelé, el yeso recién hecho y las paredes viejas de cal absorben bastante más, y sobre un color oscuro dos manos no cubren.
Poder cubriente y resistencia al frote
En el bote aparecen dos clases normalizadas: la de poder cubriente, de 1 a 4, y la de resistencia al frote húmedo, de 1 a 5. En las dos, el 1 es el mejor valor.
Una pintura de clase 1 cubre de verdad con el rendimiento que anuncia; una barata de clase 3 pide con frecuencia tres manos y acaba costando más que el bote caro.
La primera mano no cuenta igual
En un soporte absorbente, parte de la primera capa se queda dentro de la pared. O se calcula esa primera mano con un treinta por ciento más, o se sella antes con una imprimación, que suele salir más barato.
Al pasar de un color oscuro a uno claro no basta con ninguna de las dos cosas. Ahí lo que ahorra la tercera y la cuarta mano es una imprimación cubriente blanca.