El número de piezas sale de dividir la superficie entre lo que mide cada azulejo, y después hay que sumar la merma. La merma no es un margen de seguridad: es la cuenta de que en cada pared hay que cortar y los recortes casi nunca sirven.
Se compra por cajas, nunca por unidades sueltas. Por eso la calculadora redondea a cajas enteras y dice cuántas piezas sobran: esa es la reserva para reponer una rota más adelante.
Cuánta merma sale de verdad
A junta recta en una habitación rectangular basta con un cinco o un diez por ciento. En diagonal o a matajunta sube al quince o el veinte, porque cada franja de borde lleva dos cortes.
Los formatos grandes generan más merma que los pequeños: de una pieza de 120 por 60 sobra sencillamente más al cortar. Por encima del metro, un veinte por ciento no es exagerar.
Tonos y lotes
La cerámica se cuece por lotes y el tono cambia de uno a otro de forma perceptible. El número de lote viene en cada caja, y al comprar deberían coincidir todas.
Justo por eso la reserva vale más que lo que se ahorra apurando. Un pedido dos años después no coincidirá casi nunca con el mismo lote, y una pieza suelta cambiada se nota.