El hormigón se calcula por volumen: largo por ancho por espesor da metros cúbicos. Una solera de cuatro por tres metros con doce centímetros necesita 1,44 metros cúbicos, y pesa acabada unas 3,4 toneladas.
De un saco de 25 kilos de hormigón seco salen alrededor de 12,5 litros de hormigón fresco, porque se le añade agua y la mezcla se compacta. Para un metro cúbico hacen falta por eso unos ochenta sacos.
Saco o amasado propio
Hasta medio metro cúbico el saco es lo cómodo: granulometría correcta, calidad constante y solo hay que añadir agua. Por encima sale caro, porque ochenta sacos por metro cúbico cuestan varias veces lo que las materias primas sueltas.
Amasando en obra, la proporción habitual para elementos que trabajan es 1:4, un volumen de cemento por cuatro de árido. Por metro cúbico son unos 300 kilos de cemento y 1.800 de arena y grava, con agua a la mitad del peso del cemento.
Cuándo compensa el camión hormigonera
El hormigón preparado se sirve a partir de un metro cúbico y la mayoría de plantas pone un mínimo de tres o cuatro. Contando el tiempo y el alquiler de la hormigonera, a partir de dos metros cúbicos el camión suele salir más barato.
Para elementos estructurales, además, la normativa pide hormigón con control documentado. Lo amasado en obra vale para la solera de una caseta de jardín, no para un forjado.