La transmitancia térmica dice cuánto calor atraviesa un metro cuadrado de cerramiento por cada grado de diferencia. Cuanto más baja, mejor aísla: un muro de ladrillo sin aislar ronda 1,6 y uno aislado baja de 0,4.
El efecto del aislante sale de dividir su espesor entre su conductividad. Un material con lambda 0,035 rinde por centímetro más que otro de 0,045: alrededor de un treinta por ciento más con el mismo grueso.
Los primeros centímetros son los que más valen
La transmitancia es la inversa de la suma de resistencias. Los primeros seis centímetros sobre un muro sin aislar la bajan de 1,6 a unos 0,48; los seis siguientes solo hasta 0,28.
Por eso la pregunta rara vez es si aislar, sino cuánto. Pasar de ocho a doce centímetros añade poco material sobre un coste en el que el andamio, el mortero y la mano de obra ya están puestos.
Qué pide el Código Técnico
El CTE fija valores límite de transmitancia distintos para cada una de las zonas climáticas, de la A a la E, y los de aquí son orientativos para las zonas intermedias. En Burgos se exige bastante más que en Málaga.
Además, desde el documento básico de ahorro de energía, en una reforma que toque más del veinticinco por ciento de la envolvente hay que llevar todo el cerramiento afectado al valor que corresponda, no solo la parte tocada.