Una persona en reposo exhala unos 20 litros de dióxido de carbono por hora. Para que la concentración se mantenga por debajo de 1.000 ppm —el valor a partir del cual el aire se considera cargado— hacen falta unos 30 metros cúbicos de aire fresco por persona y hora.
En un dormitorio de 20 metros cuadrados con 2,5 de altura hay 50 metros cúbicos de aire. Dos personas necesitan 60 por hora, así que el aire tiene que renovarse algo más de una vez cada hora.
La ventana oscilante no ventila
Por una ventana en posición oscilante pasa una fracción del aire que entra por una abierta del todo: la apertura es pequeña y el intercambio, lento. Para conseguir el mismo efecto tendría que estar abierta diez o quince veces más tiempo.
Mientras tanto el hueco de la ventana se enfría, y justo ahí condensa la humedad. La ventana oscilante en invierno es el camino clásico al moho en la esquina, y encima con la calefacción trabajando de más.
Qué dice el nivel de CO₂
El aire exterior está en torno a 420 ppm. Hasta 1.000 el aire interior se considera correcto, entre 1.000 y 2.000 mejorable y por encima, inaceptable. El CTE fija en su documento de calidad del aire caudales mínimos por vivienda y por estancia con esta lógica.
Un medidor de CO₂ sencillo resulta más fiable que cualquier regla horaria: indica cuándo hay que ventilar de verdad, y eso depende del número de personas, del tamaño y de lo hermético que sea el edificio.