La potencia que anuncia un radiador se refiere siempre a unas condiciones de ensayo concretas, casi siempre 75/65/20: impulsión, retorno y temperatura ambiente. Si la instalación funciona más fría, la potencia baja bastante, y además no lo hace de forma proporcional.
Con 55 grados en lugar de 75, el mismo radiador entrega alrededor de la mitad, y con 45 grados en torno a un tercio. Por eso al cambiar a aerotermia los radiadores existentes se quedan cortos: no están estropeados, están calculados para agua caliente.
El salto térmico y el exponente 1,3
Lo que manda es el salto térmico logarítmico entre el agua y el aire de la estancia. Con 75/65/20 ronda los 49,8 grados y con 55/45/20 se queda en 29,5, y la potencia sigue esa diferencia con un exponente de aproximadamente 1,3.
De la relación 29,5 entre 49,8 elevada a 1,3 salen alrededor del 52 por ciento. Esa es la cifra que hay detrás de la regla de que a baja temperatura un radiador da la mitad.
Qué implica en una reforma
Hay dos maneras de compensar una impulsión baja: más superficie de radiador o menos carga térmica gracias al aislamiento. La segunda es la que cambia la ecuación de raíz: si la carga se reduce a la mitad, los radiadores actuales sirven incluso a 45 grados.
Donde eso no es posible, los radiadores de baja temperatura con ventilador son una solución intermedia. Con 40 grados de impulsión alcanzan la potencia de uno clásico a 70, pero consumen electricidad y se oyen.