Una terraza no se compra por metros cuadrados sino por metros lineales, y entre tabla y tabla va una junta que se come unos milímetros en cada hilera. A lo largo de veinte hileras eso suma una tabla entera.
Por eso la calculadora sigue el camino del carpintero: primero las hileras, luego los metros y al final las piezas que hay que pedir de verdad.
Por qué la junta es obligatoria
La madera trabaja en sentido transversal a la fibra, y bastante: una tabla de 145 milímetros puede ganar y perder varios milímetros entre un otoño húmedo y una temporada de calefacción. Sin junta se comprime, se abarquilla o se raja en el agujero del tornillo.
Cinco a siete milímetros es lo habitual en madera maciza; en composite más bien seis a diez, porque se dilata más a lo largo. La calculadora suma la junta indicada a cada hilera.
La separación de los rastreles
Cincuenta centímetros es el valor corriente para tablas de 21 milímetros de grueso. La madera más fina y el composite piden menos, normalmente cuarenta, y bajo muebles o una barbacoa mejor treinta, o el suelo cede entre apoyos.
Los rastreles van siempre en perpendicular a las tablas. Del largo de la terraza sale su número, del ancho su longitud, y dos tornillos por cruce sujetan el conjunto.