La potencia de calefacción es lo que hace falta para mantener caliente una habitación en un día frío de invierno. Depende casi por completo del aislamiento: la misma sala pide más del doble en un edificio antiguo que en obra nueva.
Esta calculadora usa valores de referencia por metro cuadrado y es una estimación. Para cambiar una caldera o dimensionar una bomba de calor hace falta un cálculo de cargas térmicas habitación por habitación.
Por qué sobredimensionar es un problema
Una calefacción demasiado grande cicla: alcanza la temperatura enseguida, se apaga, se enfría y vuelve a arrancar. Cada arranque cuesta rendimiento, y en las bombas de calor ese ciclado acorta la vida del compresor.
A la inversa, un radiador pequeño no calienta la sala en los días más fríos. Por eso la potencia se calcula para la temperatura exterior de proyecto de cada zona, que en España va desde los cero grados de la costa hasta bajo cero en el interior.
La temperatura de impulsión lo cambia todo
La potencia que anuncia un radiador se refiere a una temperatura de impulsión concreta, casi siempre 75/65/20 grados. A 55 grados ese mismo radiador entrega alrededor de la mitad, y a 45 grados un tercio.
Ahí está el problema de las bombas de calor en edificios sin reformar: los radiadores existentes se calcularon para temperaturas altas. Ampliar superficie o poner suelo radiante no es un extra, es el requisito.