El volumen sale de la superficie del vaso por la profundidad media del agua. En una piscina con fondo inclinado se toma la media entre la parte menos y la más honda, no la máxima: usar la máxima se pasa un veinte por ciento.
Un metro cúbico son mil litros, y de ahí sale casi todo lo demás: el coste del llenado, el tamaño de la bomba, los productos químicos y la energía para templar el agua.
Cada cuánto hay que recircular el agua
La norma práctica es que todo el volumen pase por el filtro dos veces al día. Con 45 metros cúbicos y ocho horas de funcionamiento, la bomba tiene que mover unos once metros cúbicos por hora.
Una bomba más grande no mejora nada: si el agua atraviesa la arena demasiado deprisa, filtra peor porque las partículas la cruzan. Es el filtro el que marca el caudal razonable, no la potencia disponible.
Calentar el agua sale caro
Subir un metro cúbico de agua un grado cuesta 1,16 kilovatios hora. Llevar una piscina de 45 metros cúbicos de 18 a 26 grados son unos 420 kilovatios hora: a 0,15 euros el kilovatio hora, más de sesenta euros.
Por eso la manta térmica es la medida más rentable: más del noventa por ciento del calor se pierde por la superficie, sobre todo por evaporación. Una lona solar reduce a la mitad lo que hay que aportar y no consume nada.